Conoce la magia de la fotografía documental.

La magia de la fotografía documental

Todos los fotógrafos, los que más y los que menos, sabemos plasmar mejor un tipo u otro de fotografía. En mi caso, la fotografía documental es mi pasión y mi especialización, y con ella es como trato de realizar siempre mis sesiones, ya sean de viajes, de boda, familiares…

Aunque puedan parecer conceptos alejados, está claro que este tipo de imagen, que tiene mucho que ver con la fotografía periodística, puede ofrecer unos resultados espectaculares en cualquier contexto. Puedes ver algunos ejemplos de ello en mi portfolio.

¿Qué es la fotografía documental?

La fotografía documental, en su concepto más básico, es la representación fiel de un fragmento de la realidad.

Son muchas las definiciones a las que esta puede responder, si bien, lo que está claro es que su nacimiento se da para plasmar la realidad de la manera más amplia y completa posible en un formato fijo.

Características del foto documental

La fotografía documental incluye las siguientes características. No son muchas pero sí importantes.

  • Una prueba de lo ocurrido: Si atendemos al sentido más estricto de la palabra nos damos cuenta de que toda imagen podría considerarse como tal. Sin embargo, la diferencia radica en que esta se convierte en prueba de un acontecimiento que ocurrirá esté o no el fotógrafo en el lugar. Es decir, es similar, en este aspecto, a lo que podríamos entender como fotoperiodismo.
  • Son imágenes objetivas: Aclarando lo anterior, tenemos que decir que el fotoperiodismo y las imágenes documentales no son lo mismo. Para empezar, las fotos documentales son objetivas, característica que se aprecia cada vez menos en las imágenes de prensa.
  • Tienen un trasfondo profundo: También en comparación con el fotoperiodismo, y para diferenciarla de este, hemos de decir que un foto-documental es capaz de retratar de una manera mucho más profunda una realidad.

Está claro que muchas de las imágenes que vemos en periódicos sobre noticias son intensas, desgarradoras e impactantes, pero no son más que la representación de un hecho ocurrido; no tienen alma, no tanta, al menos, como la fotografía documental, que sí tiene una magia imposible de representar artificialmente.

  • Forman parte de una serie: Por lo general, al ser, en un principio, imágenes para documentar un hecho, lo habitual es que forman parte de una serie más amplia. Aunque una sola foto tiene una importante carga visual, emocional y social, trabajarlas en conjunto permite multiplicar estos efectos, convirtiendo una sesión de foto documental en una auténtica obra de arte.
  • Aunque en un principio se concibe como una disciplina con propósitos sociales, el foto documental se está utilizando cada vez más, y mejor, en otros aspectos, de manera que se le dé naturalidad a las imágenes que se toman con la cámara. Este se expande a otros ámbitos, dando un enfoque diferente y único a todo tipo de instantáneas.

¿Cómo me ayuda en mis sesiones fotográficas?

Aunque en la actualidad mi actividad principal es hacer sesiones de fotos de bodas, familiares y de viajes, nunca he dejado la fotografía documental y sigue formando parte de mi profesión.

Haberme formado en esta disciplina me permite conseguir instantáneas que difícilmente veas en el portfolio de otro profesional. Así, cada una de las fotos que disparo consigo que tengan un más allá, una esencia capaz de explicar, en cada ocasión, qué hay detrás de los protagonistas.

Plasmo sentimientos, detallo vivencias y capto detalles imposibles de retratar simplemente haciendo clic en un botón. Para ello, es necesaria una formación adecuada y, sobre todo, tener experiencia haciendo este tipo de retratos y, más aún, haber experimentado vivencias que me permiten ponerme en la piel de los demás.

Mi inspiración

Además de tener una formación especializada, esta rama de la fotografía requiere de algo más; algo, como he comentado, que te ayude a pulsar el botón en el momento exacto. Esto se consigue, además de con lo dicho, con una inspiración que te haga, verdaderamente, amar lo que haces.

Este aspecto para mí es clave. Más que inspiración podríamos llamarlo casi adoración en algunos casos. Los trabajos de históricos como Elliott Erwitt, Bruce Davidson o Ernest Cole son, para mí, vibrantes, espectaculares. Pero también admiro a gente más actual, local o desconocidos como Berta Vicente, Alan Schaller o Gregory Colbert, transmisoras de mil sensaciones y completamente sobrecogedoras, para bien o para mal.

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